La mala alimentación,  las duchas muy calientes, el sol o las coletas y peinados muy tirantes son algunas de las cosas que dañan tu cabello.

Dietas restrictivas

Si sometes al organismo a una hambruna que no esté controlada por un especialista va a reaccionar almacenando y tomando energía donde la encuentre. De hecho uno de los síntomas de la anorexia es la pérdida severa de cabello. El pelo necesita proteína para fortalecerse, si no la tiene se va a debilitar y su aspecto va a ser pobre y quebradizo.

Duchas muy calientes, dañan tu cabello

El agua muy caliente deshidrata las hebras del cabello, las deja sin brillo y fuerza. Aunque no laves el cabello a diario el vapor del agua caliente es suficiente para resecarlo y alterar la producción de grasa del cuero cabelludo. La solución es aclarar el pelo con el agua más fría que seas capaz de soportar. Así conseguirás que la fibra capilar se fortalezca, cerrará tus cutículas, fijará el acondicionador y le dará a tu pelo una dosis extra de brillo.

Llevar coletas muy tirantes

Si abusas de peinados o coletas que tienen una tensión excesiva en el cuero cabelludo esto favorecerá que los folículos capilares se partan y se dañen. Esto puede ocasionar alopecia o impedir el crecimiento normal del cabello.

Una mala manipulación del cabello mojado

Cuando está saturado de agua es el momento más débil del pelo porque la cutícula que lo protege no está en condiciones de ejercer su función. Cepillarlo o peinarlo con fuerza, incluso secarlo con la toalla de un modo agresivo pueden acabar dañándolo. Hazlo con mimo y cepíllatelo antes del lavado habitual para evitar enredos. Para facilitar su peinado unas gotas de ABSOLUTE HAIR LIFTING conseguirás el efecto seda que tanto deseas.

Tomar el sol sin protección

El cabello siempre está más expuesto incluso que la piel, y esto le hace  perder hidratación y elasticidad. Una exposición prolongada al sol provoca que se debilite su cutícula y que el pelo se rompa con facilidad.

Abusar de planchas o rizadores, dañan tu cabello

El uso repetido de planchas, rizadores o secadores en caliente sobre tu cabello inevitablemente lo deteriorará. El calor lo vuelve frágil, reseco y quebradizo, además de escamar su cutícula y abrir las puntas. Procura secarlo unos minutos al aire libre antes de aplicar el secador, es imprescindible comprobar que la temperatura que se va a utilizar es la correcta.

Los especialista recomienda probarla sobre la palma de la mano y si es demasiado caliente para la dermis, también lo será para el cuero cabelludo. Se aconseja que el secador no supere los 180º para no deshidratar el cabello y derretir la queratina, proteína rica en azufre que configura la capa externa del pelo.

¿Conoces alguna conducta inapropiada más? Cuéntanosla!!

Escrito por Lidia Molina